Incapacidad permanente por retinosis pigmentaria

Incapacidad permanente por retinosis pigmentaria.

En este estudio vamos a analizar las posibilidades de obtener una incapacidad permanente por padecer retinosis pigmentaria, ya sea una incapacidad permanente total para la profesión habitual, una incapacidad permanente absoluta para todo tipo de actividad laboral, o una gran invalidez en los casos de necesitar ayuda de tercera persona.

¿Qué es la retinosis pigmentaria?

Según la Federación de Asociaciones de Retinosis Pigmentaria de España (Farpe), la retinosis pigmentaria es un “grupo de enfermedades hereditarias de la retina caracterizadas clínicamente por mala visión nocturna, constricción progresiva del campo visual, pérdida progresiva de agudeza visual.

Suele comenzar entre la primera a tercera década de la vida. Progresa lentamente, aunque puede cursar con brotes de empeoramiento.

Puede igualmente encontrarse asociada a otras patologías congénitas dentro de cuadros sindrómicos generales. El hallazgo patológico es la degeneración progresiva de fotorreceptores inicialmente bastones, posteriormente también conos y de las capas internas de la retina junto con el epitelio pigmentario. En estadios finales hay una proliferación glial en la retina y nervio óptico con hialinización de los vasos…”

Manifestaciones clínicas de la retinosis pigmentaria.

Los principales síntomas que se presentan con mayor frecuencia son:

  • Ceguera nocturna; mala adaptación a la oscuridad.
  • Campo de visión limitado: pérdida de visión periférica.  (visión “en túnel”).
  • Deslumbramiento.
  • Es frecuente la miopía.
  • También se han descrito casos asociados a una hipermetropía severa.
  • La Retinosis Pigmentaria evoluciona de manera diferente según las personas y no conducen todas a la misma pérdida de visión.
  • La sintomatología suele iniciarse en la infancia y la dificultad de adaptación a la oscuridad puede ser el único síntoma durante años.
  • El curso clínico de la Retinosis Pigmentaria es lento, crónico y progresivo pero resulta frecuentemente interrumpido por remisiones con mejoría de la agudeza y el campo visual.
Incapacidad por retinosis pigmentaria

Incapacidad por retinosis pigmentaria

Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Cuarta, de lo Social, Sentencia de 3 Mar. 2014, Rec. 1246/2013.

Siguiendo con el análisis de las posibilidades de obtener una incapacidad permanente por retinosis pigmentaria, sin duda hay que analizar la importantísima sentencia del Tribunal Supremo de 3 de marzo de 2014, puesto que viene a establecer doctrina sobre las posibilidades de obtener algún grado de incapacidad por el padecimiento de la enfermedad.

La sentencia realiza una estudio evolutivo de la jurisprudencia en casos de ceguera total, entendiéndose en varios casos que la ceguera es determinante de una gran invalidez.

De la jurisprudencia analizada por el Tribunal Supremo, se concreta la siguiente doctrina unificada:

a) una persona que pueda ser considerada ciega, por estar indiscutidamente dentro de las categorías de alteración visual que dan lugar a la calificación de ceguera, bien por padecer ceguera total o bien por sufrir pérdida de la visión a ella equiparable (cuando, sin implicar una absoluta anulación de la misma, sea funcionalmente equiparables a aquélla) reúne objetivamente las condiciones para calificarla en situación de gran invalidez.

b) aunque no hay una doctrina legal ni científico-médica indubitada que determine qué agudeza visual ha de ser valorada como ceguera, sí puede afirmarse que, en general, cuando ésta es inferior a una décima en ambos ojos se viene aceptando que ello significa prácticamente una ceguera.

c) es claro que el invidente en tales condiciones requiere naturalmente la colaboración de una tercera persona para la realización de determinadas actividades esenciales en la vida, aunque no figure así en los hechos declarados probados de la correspondiente resolución judicial, no requiriéndose que la necesidad de ayuda sea continuada.

d) no debe excluir tal calificación de Gran invalidez la circunstancia de quienes, a pesar de acreditar tal situación, especialmente por percibir algún tipo de estímulo luminoso, puedan en el caso personal y concreto, en base a factores perceptivos, cognitivos, ambientales, temporales u otros, haber llegado a adquirir alguna de las habilidades adaptativas necesarias para realizar alguno de los actos esenciales de la vida sin ayuda de terceros o sin necesidad de ayuda permanente, o incluso los que puedan llegar a efectuar trabajos no perjudiciales con su situación, con lo que, además, se evita cierto efecto desmotivador sobre la reinserción social y laboral de quien se halla en tal situación.  

En el caso concreto estudiado, no se discute que la trabajadora padezca una situación calificada de “nula agudeza visual” por lo que es correcta jurídicamente su calificación como gran inválida, a pesar de que la ayuda de tercera persona solamente la requiriera para determinados actos esenciales e incluso para otros de la misma naturaleza no permanentemente durante todo el día, de que “hasta fechas muy recientes haya desempeñado una actividad por cuenta ajena” o de que “se haya adaptado mejor o peor a su diplopía” pues “una persona ciega podrá adaptarse de forma favorable a su situación y a diferencia de otras, pero eso no impide que esa sea su real situación”.

Por tanto, y aunque el paciente se haya adaptado a la pérdida de visión, no por ello no podría optar a una gran invalidez.

Incapacidad por retinosis

Incapacidad por retinosis

Jurisprudencia relativa a la retinosis pigmentaria.

Después de analizar la sentencia del Tribunal Supremo relativa a la gran invalidez por ceguera, nos detendremos en examinar qué dicen algunos Tribunales Superiores de Justicia en relación a la incapacidad permanente por retinosis pigmentaria.

En este sentido, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Sala de lo Social, Sentencia 1032/2015 de 13 May. 2015, Rec. 3006/2014 entiende que “El dictamen propuesta del EVI consideró que el actor presentaba el cuadro clínico residual y las limitaciones orgánicas y funcionales siguientes: “retinosis pigmentaria. Miopía magna”, proponiendo que el trabajador debe quedar afecto de la incapacidad permanente absoluta. El actor presentaba agudeza visual de 0,1 en OD y de 0,2 en OI, con campo visual prácticamente nulo en OD y visión en cañón de escopeta en el OI, así como gran afectación del campo visual. Se calificó de “prácticamente ciego“, de evolución progresiva. El actor se halla afiliada a la ONCE. Precisa de ayuda de tercera persona para afeitarse. Se viste solo, aunque su mujer le prepara la ropa. Come de forma autónoma, si bien necesita ayuda de tercera persona para limpiar el pescado de espinas y para servirse los alimentos y para preparar. Sale a la calle acompañado por algún familiar.

El Juzgado entiende que ha visto agravadas sus dolencias (ha pasado de una ceguera funcional a una ceguera legal, precisando la ayuda de tercera persona para afeitarse, necesitando que alguien le prepare la ropa y ciertos alimentos (limpiar el pescado de espinas y servirse) precisando salir a la calle acompañado, mientras que con anterioridad (cuando fue declarado con derecho a la prestación de incapacidad permanente absoluta) la pérdida de autonomía y la necesidad de ayuda de terceras personas se circunscribía a los desplazamientos que requerían uso de vehículo tanto privado como público, así como la deambulación en determinadas condiciones de luminosidad, con lo que apreciamos que tiene derecho a las prestaciones correspondientes a la gran invalidez.”

Por tanto, se reconoce una agravamiento de la incapacidad permanente, pasando de ser absoluta a gran invalidez, puesto que en la actualidad necesita ayuda de tercera persona para afeitarse, para que le preparen la ropa y ciertos alimentos, precisando salir a la calle acompañado.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León de Valladolid, Sala de lo Social, Sentencia de 11 Mar. 2015, Rec. 65/2015 entiende que “Las dolencias que sufre doña Estefanía […] consisten en raquialgia inespecífica sin limitación funcional, retinosis pigmentaria con dificultad para visión nocturna y deficiencia binocular del 60%, que empeora aún más por el nistagmus pendular. Con estas dolencias el reconocimiento a favor de la actora de la prestación de incapacidad permanente absoluta efectuado por la sentencia impugnada es correcto. Tanto si tomamos el Reglamento de Accidentes de Trabajo de 1956, mencionado por la Magistrada de instancia, como la escala de Wecker que esta Sala viene utilizado en los supuestos de déficit visual, nos encontramos con que una pérdida binocular superior al 50% da lugar a una incapacidad permanente absoluta para toda profesión u oficio.”

En este caso, se ha probado que con una pérdida binocular superior al 50% equivale a una incapacidad permanente absoluta, pero no una gran invalidez al no quedar acreditado que el actor necesite ayuda de terceras personas.

En la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León de Burgos, Sala de lo Social, Sentencia 731/2015 de 23 Oct. 2015, Rec. 653/2015, se examina el caso de una persona que padece una retinosis pigmentaria de larga evolución , siendo su agudeza visual de 0,1 y 0,3. Recoge la sentencia que “Si examinamos la escala de Wecker, se considera incapacidad permanente absoluta la pérdida de visión de un ojo si queda reducida en el 50% o más la fuerza visual del otro, y que, según la escala de Wecker, de usual manejo por la Sala y que responde sin duda a criterios y técnicas médicas más actualizadas, las limitaciones visuales dichas se corresponden con una disminución de visión del 51%, superando el mínimo (50%) que señala como determinante de incapacidad permanente absoluta, siendo evidente, al margen el carácter orientativo de aquella escala, que tan importante déficit sensorial priva del más elemental dominio del entorno que requiere la generalidad de las profesiones; si además se une, conforme la revisión fáctica operada, que presenta una importante restricción del campo visual en ambos ojos, ninguna duda le cabe a la Sala de que el actor no está capacitado, para el desempeño regular, continuado y mínimamente eficaz de ninguna otra.

Ahora bien atendiendo a la declaración de hechos probados y la aplicación de la Escala de Wecker y Real Decreto 1971/1999, de 23 de diciembre, se valoran y cuantifican las alteraciones visuales, en que se establecen unos criterios en el diagnóstico, y se representan unas tablas “de conversión de la deficiencia visual en porcentaje de discapacidad”, por lo que reconoce a la interesada afecta a una incapacidad permanente absoluta para todo tipo de trabajo.”

Por su parte, el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, Sala de lo Social, Sentencia 107/2016 de 8 Feb. 2016, Rec. 922/2015 dice que “es claro que el actor con su patología de retinosis pigmentaria, bilateral, con una agudeza visual de 0,000 en ambos ojos, precisa la asistencia de terceras personas para realizar los actos esenciales de la vida; por lo que, en principio, su cuadro clínico justifica la gran invalidez pretendida.

Si comenzó a trabajar como vendedor de cupones para la ONCE, que entró en el sistema de Seguridad Social en el año 1990, y que siempre ha tenido una limitación de la agudeza visual inferior a 1/10 en cada ojo, con una reducción del campo visual del 90% en cada ojo. Este déficit, previo a la afiliación no impedirá la calificación de IP «cuando se trate de personas minusválidas y con posterioridad a la afiliación tales reducciones se hayan agravado, provocando por sí mismas o por concurrencia con nuevas lesiones o patologías, una disminución o anulación de la capacidad laboral que tenía el interesado en el momento de su afiliación» (art. 136.1 párrafo segundo).”

Por tanto, el hecho de trabajar como vendedor de cupones en la ONCE no determina la imposibilidad de obtener el reconocimiento de una gran invalidez.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Sala de lo Social, Sección 3ª, Sentencia 834/2014 de 24 Sep. 2014, Rec. 289/2014 aplica la sentencia del Tribunal Supremo de 3 de marzo de 2014 y recoge que “la actora carece prácticamente de visión, teniendo reconocido un grado de discapacidad del 78% y que precisa de una tercera persona para la marcha así como para las actividades de la vida diaria, según manifiesta la médica de familia de la Seguridad Social, independientemente de que reciba entrenamiento por parte de la ONCE, porque en todo caso va a seguir precisando de la ayuda de otra persona para múltiples actividades ordinarias, por lo que el recurso ha de tener favorable acogida, y conceder una gran invalidez”

Así pues, a pesar de tener entrenamiento en la ONCE para la adaptación de su vida diaria a la pérdida de visión, se puede obtener una gran invalidez.

Conclusiones:

  • Una persona que pueda ser considerada con ceguera total por retinosis pigmentaria, puede obtener el reconocimiento de una gran invalidez.
  • Se entiende por ceguera cuando la visión es inferior a una décima en ambos ojos.
  • El invidente requiere naturalmente ayuda de terceras personas.
  • El hecho de haber adaptado su vida a la ceguera y recibir entrenamiento por parte de la ONCE, no determina la improcedencia del reconocimiento de una gran invalidez.
  • El agravamiento en la pérdida de visión tras el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta, puede determinar una gran invalidez.
  • Una pérdida binocular superior al 50% puede dar lugar a una incapacidad permanente absoluta para toda profesión u oficio.

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4 Comments
  1. Hola buenas queria saber si con la retina periferica pigmenrada .DVP…avsc od 0.6 dif ol 0’9_9 tendria derecho a una incpacidad ..gracias

    • Buenas tardes Soraya.
      Para saber si tiene derecho a una incapacidad permanente, tenemos que saber cual es su puesto de trabajo, para determinar si puede seguir desempeñándolo.
      Un saludo.

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