Gran invalidez por glaucoma.

Gran invalidez por glaucoma.

El Juzgado de lo Social número 3 de Valladolid ha reconocido una gran invalidez por glaucoma a una clienta de Diké Abogados, que trabajaba como vendedora del cupón de la ONCE.

Según la sociedad española de glaucoma, “la presión intraocular normal suele situarse por debajo de 21 mm de Hg.

En determinadas situaciones patológicas esta puede aumentar ya sea de forma aguda o crónica.

Este aumento de presión provoca el daño del nervio óptico, lo que supone la pérdida progresiva de la visión periférica.”

Patologías que presenta.

Las deficiencias más significativas que presenta, para obtener la gran invalidez por glaucoma, son:

  • Ceguera secundaria a glaucoma congénito bilateral.
  • Trastorno adaptativo mixto.
  • Hipoacusia mixta de oído izquierdo moderada-severa, y del oído derecho moderada.
Gran invalidez por glaucoma

Gran invalidez por glaucoma

Limitaciones funcionales.

  • Imposibilidad para manipular diferentes estructuras o utensilios (entre los que se encuentran los teléfonos móviles y los ordenadores).
  • Imposibilidad para la lectura o el manejo de billetes.
  • Limitación para caminar, efectuar cualquier esfuerzo o carga de pesos.
  • Imposibilidad para el desarrollo de cualquier tipo de actividad intelectiva, por liviana que ésta sea, debido a su afectación psiquiátrica.
  • Toma de distintos psicofármacos que repercuten de forma muy negativa sobre cualquier tipo de actividad intelectual y limitan todas sus capacidades globales.
  • Sufrimiento y penosidad para llevar a cabo cualquier trabajo reglado debido a su sintomatología psíquica.
  • Falta de objetivos y de motivación laboral ante la persistencia y aumento de los síntomas con cualquier tipo de actividad laboral reglada.
  • Estrés que produce el empeoramiento de los síntomas de carácter general y que cierra un círculo de mayor afectación psíquica, mayor ansiedad, y mayor incapacidad.
  • Necesidad de ayuda de tercera persona, incluso para las actividades propias de la vida diaria.

Reconocimiento judicial de la gran invalidez por glaucoma.

Mantiene el Juzgado de lo Social número 3 de Valladolid, para reconocer una gran invalidez por glaucoma, que “la demandante presenta como patología limitante principal una ceguera bilateral consecuencia de glaucoma congénito bilateral.

Si bien la evolución de la patología ya se inició en la infancia y posteriormente se (1996) se le colocó una válvula de Ahmed, con retirada de catarata, desde el año 2000 le fue reconocido un grado de discapacidad del 88% por déficit visual binocular severo.

En el momento de emitirse el informe de valoración médica la demandante aportó informe de oftalmología de 13 de mayo de 2016, parcialmente transcrito en aquél y que obra aportado al expediente:

en dicho informe se hace constar como la demandante presenta en el ojo derecho la agudeza visual está reducida a la percepción de luz, con ceguera (amaurosis) total en el izquierdo, sin percepción de luz.

Asimismo se indica que en este estado de la patología, “No permite la visión de números o letras de cualquier tamaño ni reconocer colores, por lo que no puede distinguir billetes o monedas ni visualizar objetos en la calle como semáforos, etc.

Debido a la ausencia de visión se encuentra discapacitada para realizar los trabajos habituales de la casa (…)”.

Continúa manifestando la mencionada sentencia que reconoce la gran invalidez por glaucoma, que:

la ceguera ya es total y bilateral, por lo que la jurisprudencia recordada es de plena aplicación ya que aquella circunstancia por sí misma determina la necesidad de tercera persona.

La Entidad Gestora no cuestiona este estado actual de la patología, si bien la denegación de la incapacidad permanente lo ha sido por ser aquélla anterior al alta en Seguridad Social, razón ésta que no puede acogerse con carácter determinante dada la evolución y progresión de la misma que recoge el propio informe de valoración médica hasta llegar al estado actual con pérdida de la visión total en ambos ojos (salvo la percepción de luz en el derecho), además de otras patologías que por sí mismas no determinan los grados de incapacidad que se postulan (pérdida auditiva del 33,85% con indicación de prótesis auditiva siendo posible la conversación en tono de voz social, según el informe de valoración médica, urgencia miccional asociada a situaciones de estrés, según informe de 6 de junio de 2016, y una patología ansioso depresiva reactiva que comenzó a mejorar según informe de 30 de mayo de 2016).”

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Conclusión.

Por todo lo anteriormente expuesto, el Juzgado de lo Social número 3 de Valladolid concede una gran invalidez por glaucoma a nuestra cliente, con derecho a percibir el 100% de la base reguladora, más un complemento derivada de la gran invalidez.

Sentencia

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Si usted quiere que nuestros peritos y abogados revisen su caso sin coste alguno, puede ponerse en contacto con nosotros en el teléfono 915327518 / 619555357 o en el e-mail info@incapacidadtrabajo.es, o rellenando el formulario de contacto.

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Gran invalidez por ceguera.

Gran invalidez por ceguera.

Muchos de nuestros clientes preguntan si pueden obtener el reconocimiento de una prestación de gran invalidez por ceguera.

Nuestra respuesta en estos casos suele ser positiva, amparándonos en la sentencia del Tribunal Supremo de 3 de marzo de 2014.

Esta sentencia mantiene que una persona que pueda ser considerada ciega, por estar indiscutidamente dentro de las categorías de alteración visual que dan lugar a la calificación de ceguera, bien por padecer ceguera total o bien por sufrir pérdida de la visión a ella equiparable, reúne objetivamente las condiciones para calificarla en situación de gran invalidez.

Es claro que el invidente en tales condiciones requiere naturalmente la colaboración de una tercera persona para la realización de determinadas actividades esenciales en la vida.

Gran invalidez por ceguera

Gran invalidez por ceguera

El INSS reconoce una gran invalidez por ceguera.

En el caso que vamos a analizar, el INSS reconoce una gran invalidez a nuestro cliente que presenta una ceguera bilateral, que es portador de prótesis en ojo izquierdo y amaurosis en ojo derecho.

Efectos del reconocimiento de una gran invalidez.

El reconocimiento de una gran invalidez por ceguera supone el abono por parte de las entidades gestoras de una cuantía que se corresponde con el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta, más un complemento destinado a abonar los gastos derivados de la necesidad de contar con una persona que le ayude en los actos más esenciales de la vida.

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¿Es compatible la gran invalidez con el trabajo?

Entendemos que es compatible el reconocimiento de una gran invalidez con el trabajo a jornada completa.

Así lo ha entendido el Tribunal Supremo, Sala Cuarta, de lo Social, en su Sentencia de 30 Ene. 2008, Rec. 480/2007 al mantener que:

“La literalidad del precepto -art. 141.2 LGSS/94- apunta a la plena compatibilidad trabajo/pensión [«la pensiones … no impedirán … aquellas actividades… compatibles»], al no establecer límite alguno a la simultaneidad referida, que resulta exigible ex art. 35 ET,  siendo de destacar que la remisión que al Reglamento se hace exclusivamente en el apartado primero del precepto, para la IPT.

La opción interpretativa contraria llevaría a hacer de mejor condición al trabajador declarado en IPT [legalmente apto para cualquier actividad que no sea la profesión u oficio para la que haya sido declarado inválido] que al incapaz declarado en IPA [al que se le negaría toda actividad -e ingresos- extramuros de la marginalidad].

Gran invalidez por ceguera

Gran invalidez por ceguera

Efecto desmotivador en la reinserción social y laboral.

La incompatibilidad de que tratamos tendría un cierto efecto desmotivador sobre la reinserción social y laboral de quien se halla en IPA o GI, pues aunque las cotizaciones satisfechas por el nuevo trabajo habrían de tener eficacia respecto de prestaciones futuras, lo cierto es que la suspensión de la pensión por la percepción de ingresos debidos al trabajo ordinario [consecuencia impuesta -se dice- por la lógica del Sistema] privaría prácticamente de estímulo económico a una actividad que con todo seguridad ha de realizarse con considerable esfuerzo -psicofísico- por parte del inválido; y

Este planteamiento cobra pleno vigor si se atiende a las nuevas tecnologías [particularmente informáticas y de teletrabajo], que consienten pluralidad de actividades laborales -a jornada completa- a quienes se encuentran en situaciones de IPA o GI, de manera que la compatibilidad ahora defendida representa -en el indicado marco de actividades sedentarias- un considerable acicate para la deseable reinserción social de los trabajadores con capacidad disminuida.”

¿Se puede conseguir una gran invalidez por ceguera trabajando en la ONCE?

Para solicitar una gran invalidez no es requisito necesario estar en situación de incapacidad temporal, por lo que se puede solicitar el reconocimiento de la gran invalidez por ceguera aún en el caso de ser vendedor del cupón de la ONCE.

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Gran invalidez por retinosis pigmentaria

Gran invalidez por retinosis pigmentaria

El Instituto Nacional de la Seguridad Social, dirección provincial de Valencia, ha reconocido a nuestra clienta una gran invalidez por retinosis pigmentaria, lo que le ha provocado una ceguera absoluta.

Nuestra clienta trabajaba vendiendo el cupón de la ONCE. El reconocimiento de la gran invalidez está condicionada al efectivo cese de la trabajadora en la empresa.

De esta manera, se reconoce una gran invalidez a pesar de que estaba desempeñando una actividad laboral.

Gran invalidez por retinosis pigmentaria

Gran invalidez por retinosis pigmentaria

De este modo, la seguridad social aplica la sentencia del Tribunal Supremo de 3 de marzo de 2014. Esta sentencia mantiene que una persona que pueda ser considerada ciega, por estar indiscutidamente dentro de las categorías de alteración visual que dan lugar a la calificación de ceguera, bien por padecer ceguera total o bien por sufrir pérdida de la visión a ella equiparable, reúne objetivamente las condiciones para calificarla en situación de gran invalidez.

Es claro que el invidente en tales condiciones requiere naturalmente la colaboración de una tercera persona para la realización de determinadas actividades esenciales en la vida.

Si desea tener más información sobre como conseguir el reconocimiento de una gran invalidez por retinosis pigmentaria, puede pulsar aquí.

Gran invalidez.

Puesto que nuestra clienta tiene reconocida una gran invalidez por retinosis pigmentaria, y requiere la asistencia de una tercera persona para los actos más esenciales de la vida, tales como vestirse, desplazarse, comer o análogos, tiene un complemento del 45 % de la pensión que le correspondía.

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Si desea que nuestro equipo de abogados y peritos médicos revisen su expediente para determinar la viabilidad de obtener una incapacidad en cualquiera de sus grados, parcial, total, absoluta o gran invalidez, puede ponerse en contacto con nosotros en el 915327518 o en el e-mail info@incapacidadtrabajo.es. Es un servicio gratuito.

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Incapacidad permanente por retinosis pigmentaria

Incapacidad permanente por retinosis pigmentaria.

En este estudio vamos a analizar las posibilidades de obtener una incapacidad permanente por padecer retinosis pigmentaria, ya sea una incapacidad permanente total para la profesión habitual, una incapacidad permanente absoluta para todo tipo de actividad laboral, o una gran invalidez en los casos de necesitar ayuda de tercera persona.

¿Qué es la retinosis pigmentaria?

Según la Federación de Asociaciones de Retinosis Pigmentaria de España (Farpe), la retinosis pigmentaria es un “grupo de enfermedades hereditarias de la retina caracterizadas clínicamente por mala visión nocturna, constricción progresiva del campo visual, pérdida progresiva de agudeza visual.

Suele comenzar entre la primera a tercera década de la vida. Progresa lentamente, aunque puede cursar con brotes de empeoramiento.

Puede igualmente encontrarse asociada a otras patologías congénitas dentro de cuadros sindrómicos generales. El hallazgo patológico es la degeneración progresiva de fotorreceptores inicialmente bastones, posteriormente también conos y de las capas internas de la retina junto con el epitelio pigmentario. En estadios finales hay una proliferación glial en la retina y nervio óptico con hialinización de los vasos…”

Manifestaciones clínicas de la retinosis pigmentaria.

Los principales síntomas que se presentan con mayor frecuencia son:

  • Ceguera nocturna; mala adaptación a la oscuridad.
  • Campo de visión limitado: pérdida de visión periférica.  (visión “en túnel”).
  • Deslumbramiento.
  • Es frecuente la miopía.
  • También se han descrito casos asociados a una hipermetropía severa.
  • La Retinosis Pigmentaria evoluciona de manera diferente según las personas y no conducen todas a la misma pérdida de visión.
  • La sintomatología suele iniciarse en la infancia y la dificultad de adaptación a la oscuridad puede ser el único síntoma durante años.
  • El curso clínico de la Retinosis Pigmentaria es lento, crónico y progresivo pero resulta frecuentemente interrumpido por remisiones con mejoría de la agudeza y el campo visual.
Incapacidad por retinosis pigmentaria

Incapacidad por retinosis pigmentaria

Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Cuarta, de lo Social, Sentencia de 3 Mar. 2014, Rec. 1246/2013.

Siguiendo con el análisis de las posibilidades de obtener una incapacidad permanente por retinosis pigmentaria, sin duda hay que analizar la importantísima sentencia del Tribunal Supremo de 3 de marzo de 2014, puesto que viene a establecer doctrina sobre las posibilidades de obtener algún grado de incapacidad por el padecimiento de la enfermedad.

La sentencia realiza una estudio evolutivo de la jurisprudencia en casos de ceguera total, entendiéndose en varios casos que la ceguera es determinante de una gran invalidez.

De la jurisprudencia analizada por el Tribunal Supremo, se concreta la siguiente doctrina unificada:

a) una persona que pueda ser considerada ciega, por estar indiscutidamente dentro de las categorías de alteración visual que dan lugar a la calificación de ceguera, bien por padecer ceguera total o bien por sufrir pérdida de la visión a ella equiparable (cuando, sin implicar una absoluta anulación de la misma, sea funcionalmente equiparables a aquélla) reúne objetivamente las condiciones para calificarla en situación de gran invalidez.

b) aunque no hay una doctrina legal ni científico-médica indubitada que determine qué agudeza visual ha de ser valorada como ceguera, sí puede afirmarse que, en general, cuando ésta es inferior a una décima en ambos ojos se viene aceptando que ello significa prácticamente una ceguera.

c) es claro que el invidente en tales condiciones requiere naturalmente la colaboración de una tercera persona para la realización de determinadas actividades esenciales en la vida, aunque no figure así en los hechos declarados probados de la correspondiente resolución judicial, no requiriéndose que la necesidad de ayuda sea continuada.

d) no debe excluir tal calificación de Gran invalidez la circunstancia de quienes, a pesar de acreditar tal situación, especialmente por percibir algún tipo de estímulo luminoso, puedan en el caso personal y concreto, en base a factores perceptivos, cognitivos, ambientales, temporales u otros, haber llegado a adquirir alguna de las habilidades adaptativas necesarias para realizar alguno de los actos esenciales de la vida sin ayuda de terceros o sin necesidad de ayuda permanente, o incluso los que puedan llegar a efectuar trabajos no perjudiciales con su situación, con lo que, además, se evita cierto efecto desmotivador sobre la reinserción social y laboral de quien se halla en tal situación.  

En el caso concreto estudiado, no se discute que la trabajadora padezca una situación calificada de “nula agudeza visual” por lo que es correcta jurídicamente su calificación como gran inválida, a pesar de que la ayuda de tercera persona solamente la requiriera para determinados actos esenciales e incluso para otros de la misma naturaleza no permanentemente durante todo el día, de que “hasta fechas muy recientes haya desempeñado una actividad por cuenta ajena” o de que “se haya adaptado mejor o peor a su diplopía” pues “una persona ciega podrá adaptarse de forma favorable a su situación y a diferencia de otras, pero eso no impide que esa sea su real situación”.

Por tanto, y aunque el paciente se haya adaptado a la pérdida de visión, no por ello no podría optar a una gran invalidez.

Incapacidad por retinosis

Incapacidad por retinosis

Jurisprudencia relativa a la retinosis pigmentaria.

Después de analizar la sentencia del Tribunal Supremo relativa a la gran invalidez por ceguera, nos detendremos en examinar qué dicen algunos Tribunales Superiores de Justicia en relación a la incapacidad permanente por retinosis pigmentaria.

En este sentido, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Sala de lo Social, Sentencia 1032/2015 de 13 May. 2015, Rec. 3006/2014 entiende que “El dictamen propuesta del EVI consideró que el actor presentaba el cuadro clínico residual y las limitaciones orgánicas y funcionales siguientes: “retinosis pigmentaria. Miopía magna”, proponiendo que el trabajador debe quedar afecto de la incapacidad permanente absoluta. El actor presentaba agudeza visual de 0,1 en OD y de 0,2 en OI, con campo visual prácticamente nulo en OD y visión en cañón de escopeta en el OI, así como gran afectación del campo visual. Se calificó de “prácticamente ciego“, de evolución progresiva. El actor se halla afiliada a la ONCE. Precisa de ayuda de tercera persona para afeitarse. Se viste solo, aunque su mujer le prepara la ropa. Come de forma autónoma, si bien necesita ayuda de tercera persona para limpiar el pescado de espinas y para servirse los alimentos y para preparar. Sale a la calle acompañado por algún familiar.

El Juzgado entiende que ha visto agravadas sus dolencias (ha pasado de una ceguera funcional a una ceguera legal, precisando la ayuda de tercera persona para afeitarse, necesitando que alguien le prepare la ropa y ciertos alimentos (limpiar el pescado de espinas y servirse) precisando salir a la calle acompañado, mientras que con anterioridad (cuando fue declarado con derecho a la prestación de incapacidad permanente absoluta) la pérdida de autonomía y la necesidad de ayuda de terceras personas se circunscribía a los desplazamientos que requerían uso de vehículo tanto privado como público, así como la deambulación en determinadas condiciones de luminosidad, con lo que apreciamos que tiene derecho a las prestaciones correspondientes a la gran invalidez.”

Por tanto, se reconoce una agravamiento de la incapacidad permanente, pasando de ser absoluta a gran invalidez, puesto que en la actualidad necesita ayuda de tercera persona para afeitarse, para que le preparen la ropa y ciertos alimentos, precisando salir a la calle acompañado.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León de Valladolid, Sala de lo Social, Sentencia de 11 Mar. 2015, Rec. 65/2015 entiende que “Las dolencias que sufre doña Estefanía […] consisten en raquialgia inespecífica sin limitación funcional, retinosis pigmentaria con dificultad para visión nocturna y deficiencia binocular del 60%, que empeora aún más por el nistagmus pendular. Con estas dolencias el reconocimiento a favor de la actora de la prestación de incapacidad permanente absoluta efectuado por la sentencia impugnada es correcto. Tanto si tomamos el Reglamento de Accidentes de Trabajo de 1956, mencionado por la Magistrada de instancia, como la escala de Wecker que esta Sala viene utilizado en los supuestos de déficit visual, nos encontramos con que una pérdida binocular superior al 50% da lugar a una incapacidad permanente absoluta para toda profesión u oficio.”

En este caso, se ha probado que con una pérdida binocular superior al 50% equivale a una incapacidad permanente absoluta, pero no una gran invalidez al no quedar acreditado que el actor necesite ayuda de terceras personas.

En la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León de Burgos, Sala de lo Social, Sentencia 731/2015 de 23 Oct. 2015, Rec. 653/2015, se examina el caso de una persona que padece una retinosis pigmentaria de larga evolución , siendo su agudeza visual de 0,1 y 0,3. Recoge la sentencia que “Si examinamos la escala de Wecker, se considera incapacidad permanente absoluta la pérdida de visión de un ojo si queda reducida en el 50% o más la fuerza visual del otro, y que, según la escala de Wecker, de usual manejo por la Sala y que responde sin duda a criterios y técnicas médicas más actualizadas, las limitaciones visuales dichas se corresponden con una disminución de visión del 51%, superando el mínimo (50%) que señala como determinante de incapacidad permanente absoluta, siendo evidente, al margen el carácter orientativo de aquella escala, que tan importante déficit sensorial priva del más elemental dominio del entorno que requiere la generalidad de las profesiones; si además se une, conforme la revisión fáctica operada, que presenta una importante restricción del campo visual en ambos ojos, ninguna duda le cabe a la Sala de que el actor no está capacitado, para el desempeño regular, continuado y mínimamente eficaz de ninguna otra.

Ahora bien atendiendo a la declaración de hechos probados y la aplicación de la Escala de Wecker y Real Decreto 1971/1999, de 23 de diciembre, se valoran y cuantifican las alteraciones visuales, en que se establecen unos criterios en el diagnóstico, y se representan unas tablas “de conversión de la deficiencia visual en porcentaje de discapacidad”, por lo que reconoce a la interesada afecta a una incapacidad permanente absoluta para todo tipo de trabajo.”

Por su parte, el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, Sala de lo Social, Sentencia 107/2016 de 8 Feb. 2016, Rec. 922/2015 dice que “es claro que el actor con su patología de retinosis pigmentaria, bilateral, con una agudeza visual de 0,000 en ambos ojos, precisa la asistencia de terceras personas para realizar los actos esenciales de la vida; por lo que, en principio, su cuadro clínico justifica la gran invalidez pretendida.

Si comenzó a trabajar como vendedor de cupones para la ONCE, que entró en el sistema de Seguridad Social en el año 1990, y que siempre ha tenido una limitación de la agudeza visual inferior a 1/10 en cada ojo, con una reducción del campo visual del 90% en cada ojo. Este déficit, previo a la afiliación no impedirá la calificación de IP «cuando se trate de personas minusválidas y con posterioridad a la afiliación tales reducciones se hayan agravado, provocando por sí mismas o por concurrencia con nuevas lesiones o patologías, una disminución o anulación de la capacidad laboral que tenía el interesado en el momento de su afiliación» (art. 136.1 párrafo segundo).”

Por tanto, el hecho de trabajar como vendedor de cupones en la ONCE no determina la imposibilidad de obtener el reconocimiento de una gran invalidez.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Sala de lo Social, Sección 3ª, Sentencia 834/2014 de 24 Sep. 2014, Rec. 289/2014 aplica la sentencia del Tribunal Supremo de 3 de marzo de 2014 y recoge que “la actora carece prácticamente de visión, teniendo reconocido un grado de discapacidad del 78% y que precisa de una tercera persona para la marcha así como para las actividades de la vida diaria, según manifiesta la médica de familia de la Seguridad Social, independientemente de que reciba entrenamiento por parte de la ONCE, porque en todo caso va a seguir precisando de la ayuda de otra persona para múltiples actividades ordinarias, por lo que el recurso ha de tener favorable acogida, y conceder una gran invalidez”

Así pues, a pesar de tener entrenamiento en la ONCE para la adaptación de su vida diaria a la pérdida de visión, se puede obtener una gran invalidez.

Conclusiones:

  • Una persona que pueda ser considerada con ceguera total por retinosis pigmentaria, puede obtener el reconocimiento de una gran invalidez.
  • Se entiende por ceguera cuando la visión es inferior a una décima en ambos ojos.
  • El invidente requiere naturalmente ayuda de terceras personas.
  • El hecho de haber adaptado su vida a la ceguera y recibir entrenamiento por parte de la ONCE, no determina la improcedencia del reconocimiento de una gran invalidez.
  • El agravamiento en la pérdida de visión tras el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta, puede determinar una gran invalidez.
  • Una pérdida binocular superior al 50% puede dar lugar a una incapacidad permanente absoluta para toda profesión u oficio.

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