Espondilitis anquilosante

Espondilitis anquilosante: como conseguir una incapacidad permanente.

En esta entrada vamos a analizar si la espondilitis anquilosante puede ser tributaria del reconocimiento de una incapacidad permanente total para su trabajo habitual, o una incapacidad permanente absoluta para todo tipo de trabajo.

¿Qué es la espondilitis anquilosante?

Según la sociedad española de reumatología, la espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta fundamentalmente a las articulaciones de la columna vertebral, las cuales tienden a soldarse entre sí, provocando una limitación de la movilidad. Como resultado final se produce una pérdida de flexibilidad de la columna, quedándose rígida y fusionada.

Esta enfermedad reumática evoluciona produciendo brotes o ataques de inflamación de las articulaciones de la columna vertebral, o de otras articulaciones como los hombros, las caderas, las rodillas o los tobillos.

Es una enfermedad frecuente, ya que según los datos actuales se calcula una incidencia de unos 7 casos nuevos por cada 100.000 habitantes al año. Habitualmente la espondilitis anquilosante aparece en varones entre los 20 y los 30 años de edad, siendo menos frecuente en mujeres y más leve.

espondilitis anquilosante

Espondilitis anquilosante

Definición jurisprudencial de la espondilitis anquilosante.

La jurisprudencia también ha definido que entiende por espondilitis anquilosante. Así, el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, Sala de lo Social, Sentencia 643/2013 de 18 Sep. 2013, Rec. 435/2013 dice que La espondilitis anquilopoyética o espondiloartritis anquilosante, es una enfermedad inflamatoria crónica de causa desconocida que se incluye dentro de las espondiloartropatías, Estas dos palabras, “espondilitis” y “anquilosante” hacen referencia a un proceso de fusión vertebral, pues spondylos significa vértebra y ankylos , como parece claro, “anquilosis” junto con el sufijo “itis” que significa inflamación. La espondilitis anquilosante es una enfermedad reumática dolorosa y progresiva que afecta principalmente a la columna vertebral, que afecta al esqueleto axial. Otras articulaciones, tales como las caderas, los hombros, las rodillas o los tobillos también se pueden inflamar. Incluso tiene manifestaciones que van más allá de las articulaciones como inflamación en los ojos o en las válvulas del corazón. Se conoce desde hace tiempo que la espondilitis anquilosante afecta con mayor frecuencia a las personas que presentan en sus células una señal específica. Esta señal se transmite por herencia genética y se denomina “antígeno HLA B-27”. La posesión del antígeno HLA-B27 parece asociarse a una respuesta anormal de la persona a la acción de determinados gérmenes. Probablemente la conjunción de estos dos factores desencadene la enfermedad.”

¿Se puede conseguir una incapacidad permanente por espondilitis anquilosante?

La jurisprudencia considera que los pacientes de espondilitis pueden obtener una incapacidad permanente.

Jurisprudencia

Jurisprudencia.

Vamos a poner como ejemplo varias sentencias judiciales que reconocen una incapacidad permanente a trabajadores que sufren una espondilitis anquilosante.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Sala de lo Social, Sección 4ª, Sentencia 659/2014 de 21 de Julio de 2014, Recurso 1667/2013, reconoce la incapacidad permanente total a una trabajadora autónoma del sector limpieza de edificios, que padece espondilitis anquilosante con afectación axial y periférica. Fundamenta tal declaración en base a que: “los padecimientos de la actora, numerosos y de variada etiología, constituyen lesiones degenerativas de larga evolución que la limitan físicamente para las tareas de limpiadora que exigen movimientos constantes y bipedestación continua”.

Igualmente, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Sala de lo Social, Sección 4ª, Sentencia 522/2014 de 16 de Junio de 2014, Recurso 1596/2013, reconoció la incapacidad permanente para su profesión habitual de administrativo a un trabajador de 48 años que padece “espondilitis anquilosante de larga evolución con afectación axial”. Dicho trabajador realiza su actividad “en posición de sentado toda la jornada, recibiendo pedidos y reclamaciones de clientes vía telefónica e introduciéndolos en un ordenador”. Se fundamente dicha concesión en base a que: “la patología clínicamente objetivada, le limita para trabajos que requieran grandes sobrecargas vertebrales o una movilidad integra cervical/lumbar (Hecho Probado Cuarto e Informe Médico de Síntesis de fecha 28/03/2012 obrante a los folios 66 a 70), y que además presenta “limitación en relación a posturas fijas o de sedestación continua y prolongada por sus dolores lumbares y cervicales; presenta dolor en reposo y nocturno con rigidez de predominio matutino, escala de BASDAI 90/100” (Hecho Probado Cuarto), de modo que la Sala ha de concluir, que está inhabilitado en el momento actual para la realización de las fundamentales tareas de su profesión habitual de administrativo, pues la misma requiere grandes sobrecargas vertebrales, incompatibles con su patología en la cervical y lumbar”.

Igualmente la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, Sala de lo Social, Sentencia de 11 Jul. 2001, rec. 870/2000 confirma la sentencia del Juzgado de lo Social que declara afecto a una incapacidad permanente absoluta a un trabajador que padecer espondilitis anquilopoyética HLA B 27 (+) con moderada-severa rigidez del raquis tanto a nivel cervical dorsal como lumbro sacro, y sacroileitis bilateral”; con limitaciones funcionales de “imposibilidad de realizar actividades que sobrecarguen el raquis y bipedestación mantenida” por lo que se concluyó con la invalidez permanente total para la profesión habitual. Mantiene el TSJ que “la gravedad de las citadas secuelas, que le impiden al actor mantener erguido el tronco en la postura sedente, debiendo mantenerse en situación de flexión, presentando una grave limitación de la movilidad del raquis, dolor articular generalizado y parestesias en manos y pies; forzoso es concluir que el demandante no puede desempeñar, con la profesionalidad exigida por el mercado laboral, ninguna profesión ni oficio”

Conclusión.

De acuerdo a lo analizado, la espondilitis anquilosante es una enfermedad que de ordinario contraindica sobreesfuerzos, posturas forzadas y carga de pesos. Incide sobre la capacidad del enfermo de realizar esfuerzo físico, para el que está incapacitado y posturas fijas y/o mantenidas de columna vertebral o giros frecuentes del cuello pero pudiendo realizarse trabajos livianos o sencillos, que alternen posturas de sedestación y bipedestación, al no estar alterada su capacidad de trabajo manual ni la deambulación a pequeñas o medias distancias. No permiten actividad de exigencia física. Hay que analizar si junto con la espondilitis anquilosante, el paciente presenta otras patologías que determinen su incapacidad absoluta para todo tipo de trabajo.

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